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ABUELOS

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  Irma Barquet Hoy, en México se celebra el día de los abuelos, día 28 de agosto que también se conmemora a San Agustín de Hipona, para el mundo católico. San Agustín nació en algún lugar de África y era hijo de Patricio y Mónica, a quien canonizaron posteriormente. Este santo llevó una vida sumamente disipada. Gozaba de grandes capacidades intelectuales que le facilitó el acercamiento al conocimiento, era un excelente orador y se desempeñó como maestro; escribió obras notables: Soliloquio, Confesiones, La ciudad de Dios… Fue sacerdote y escaló en la jerarquía eclesiástica. Su filosofía es notable orientada al amor y al esfuerzo del alma, lo que conduce a la sabiduría y hacia la verdad. Se considera patrono y protector de los abuelos. Los abuelos son la raíz indestructible de nuestra genealogía. Representan nuestro origen, tienen un papel muy importante en nuestras familias. Prodigan amor, enseñanzas y protección… siempre sale de sus labios el sabio y maravilloso consejo, env...

LOS LIBROS

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Irma Barquet Hace poco, antes de la pandemia, presidí la inauguración de un congreso de una asociación de bibliotecarios y en el mensaje que dirigí a los asistentes, mencioné que una biblioteca era como una agencia de viajes, ya que los libros fomentan en sus lectores emprender grandes travesías en lugares y tiempos muy diversos y muy ricos (de riqueza y de ricura), parece que me quedé corta, ya que abren muchas posibilidades para quien lo tiene en sus manos y se nutre con su contenido. Su presentación impresa (es mi favorita) activan nuestros sentidos al percibir el aroma de la tinta, la textura de las hojas, el contraste del blanco con el negro, el colorido y las formas de las ilustraciones (cuando las tienen). En su conjunto, las letras dan la impresión de trazos perfectos que, al mismo tiempo, engañan la vista con líneas y espacios. Cada punto y cada coma obligan a hacer las pausas inevitables que propician una cadenciosa entonación, esas tildes que hacen énfasis y dan sentido ...

DE LA COMPAÑÍA DE LUZ

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  Irma Barquet   Sucedió en la Ciudad de México, cuando era Distrito Federal y existía la Compañía de Luz y Fuerza de Centro, así que… ya llovió… Dicha empresa producía y distribuía energía eléctrica a la ciudad mencionada y a otros estados aledaños de la República Mexicana. Tenía poco tiempo que habían determinado, los grandes penachos, o sea los jefazos, un nuevo requisito para que los colaboradores pudieran ingresar a las oficinas: portar la credencial que los identificaba como parte integrante de dicha entidad. Memo, que aparecía en la nómina de esa organización desde hacía muchos años, llegó un día a trabajar, como siempre, ataviado con el consabido tacuche, de acuerdo con los códigos de vestimenta, cuidando el horario, cuando en la puerta de entrada, el vigilante lo detuvo pues no traía su identificación. “Muéstreme su credencial, por favor”, le dijo el guardián del orden, a lo que respondió, con un gesto de sorpresa: “Se me olvidó”. “Pues no puede entrar”, inc...

HEREDAD

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  Irma Barquet   Cuando las personas, los seres queridos trascienden, nos dejan dolor y nostalgia, sentimientos que son muy difíciles de arrancar de lo más recóndito del corazón, aunque “la vida sigue”, las actividades y la cotidianidad son el mejor asidero, nos sirven para llenar el día y mirar de soslayo la tristeza. También nos dejan un enorme legado de enseñanzas y recuerdos, que nutren nuestra vida, logramos darle un sentido, además, se manifiestan constantemente, a veces en forma involuntaria, prevalecen y matizan sentimientos y pensamientos. La recomendación de los que saben, es la evocación de los mejores momentos, de los divertidos, de los positivos, sin embargo, los otros a veces se cuelan, se dan el lujo de tomarnos por asalto, convirtiéndose así en los más intolerables aguafiestas. En ocasiones la dote está pletórica de imágenes mentales que se recrean con la remembranza de acontecimientos que están guardados. Nos vuelven a hacer vibrar tal y como si los vivi...

A MI QUERIDA REBECA

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Irma Barquet   Recuerdo cuando nos conocimos. Coincidimos en un centro de trabajo las cuatro amigas entrañables. La cotidianidad permitió compartir situaciones que iban más allá de lo meramente laboral, cuando éramos unas jóvenes con muchas expectativas en nuestro crecimiento personal y profesional. Recuerdo tu boda, a la que acudimos con entusiasmo y nos divertimos mucho, en la fiesta que organizaste en el jardín de tu casa paterna. Lucías radiante con tu vestido blanco, de novia ilusionada. Recuerdo cuando nació tu primer hijo y que tuve la fortuna de regalarte el moisés en el que tu nene descansaba en los primeros días de su llegada a este mundo. Recuerdo la fascinación que siempre tuviste por las fiestas decembrinas, en las que a tu casa “llegaba la Navidad” con mucha anticipación y la recibías con un ambiente decorado con las figuras alusivas,  vistosas y hermosas,  hechas por tus hábiles manos. Cada año tenías nuevas creaciones, pero también colocabas las ...

¡ÁMONOS…!

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Irma Barquet   “¿Qué pasó, ingrata?”… Era su pregunta favorita. Siempre se hacía presente en los momentos menos esperados, sin embargo, era muy oportuno. Parecía un hombre solitario que solía viajar mucho, sin permanecer por tiempo prolongado en los sitios a los que llegaba. Su libertad la traducía precisamente, en cambiar de lugar montado en su potente motocicleta Harley Davidson. Sin pertenecer a algún club, él liaba sus bártulos y partía desafiando la brújula, sin planes ni destinos programados. Se aburría pronto de las rutinas. Su espíritu aventurero le exigía mucho movimiento. Eso de estar estático no era propiamente lo suyo. Era como el viento. ¡A rodar…! Cuando transitaba por los caminos, montado en su moto, portaba la vestimenta requerida para salvaguardar su integridad física, consistente en ropa de piel, botas, casco, anteojos, guantes. Aunque a su llegada al destino definido, se despojara de sus ropajes de motociclista y adoptara los adecuados para el clima, pa...

ZAPATOS ROJOS

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  Irma Barquet   Solo fueron unos cuantos días los que te tomaron para partir. Era casi el fin de semana cuando sucedió: un paso cambió tu vida y tu destino. Era difícil comprender la realidad, pero ya estaba dada. Tu imagen está presente en mi memoria: tu pálido rostro y tus delgados labios. Cuando apenas podías abrir los ojos por el sopor en el que estabas envuelta, sin embargo, al escuchar tu nombre despertabas en forma inmediata y recorrías con la mirada lo que había a tu alrededor. El viaje sin retorno recién comenzaba. Algunas caricias estuvieron presentes en tus manos, en tu piel. Seguí tu camino para encontrarte y asegurar que tuvieras atenciones… esas que necesitabas para lograr mejoría, aunque fuera un poco. Acostada, en aquel espacio tan estrecho, en donde tu pequeño cuerpo se postraba, pedías con callados gritos, regresar. Tu voz, casi inaudible, suplicaba… lanzabas suspiros momentáneos. Con un pequeño hálito pronunciaste la breve frase: “Dios te ...