LA SENTENCIA QUE NO ESCUCHAMOS
Irma Barquet Paul Auster en su libro Diario de invierno, no solo se cuenta: se revisa, se palpa, se interroga. Habla de su cuerpo como territorio del tiempo, de sus pérdidas, de las personas que han dejado marcas invisibles en su piel y en su memoria. Redactado en segunda persona (tú), de esa forma se dirige al lector, lo hace sentir como el protagonista de la historia. Y, en medio de esa exploración, dedica varias páginas al “spoiler” de la película Con las horas contadas, cuyo título original es D.O.A. (Dead on Arrival). Auster narra la trama con tal entusiasmo que parece una invitación personal. Lo imaginé con un boleto de cine en la mano, cuando decía: “Mírala, no te la pierdas”. Fui en busca del filme no solo para entender mejor el libro, sino para entender mejor sus razones para hablar del tiempo como si fuera un adversario silencioso. La vi completa. La película —incrustada en el relato de Auster— deja al descubierto la vulnerabilidad humana frente al paso implacable...