LA FIESTA DE LOS MUERTOS
Irma Barquet Todo empezó con la gran idea de organizar una fiesta, pues se acercaban las fechas de los Días de Muertos. Eso era lo principal; de ninguna manera se trataba de aludir a las tradiciones de otros países. La cultura mexicana da mucha tela de dónde cortar. El grupo de organizadores pronto hizo sus propuestas para que, en conjunto, se hicieran cargo de los preparativos y garantizaran que la pachanga fuera todo un éxito. Determinaron la fecha y el lugar. Les pareció genial que los invitados se disfrazaran de algo que evocara aquella noche, para darle un toque de terror a su divertida reunión. Además, acordaron que fuera de “traje”, muy convenientemente para repartir los gastos. Llegó la fría noche de terror… La casa dispuesta para recibir a los convidados parecía sacada de ultratumba; allí era imposible distinguir a los vivos de los muertos. En la entrada, una especie de niebla cubría los escalones. Las sombras alargadas de las plantas marchitas, colocadas en el qui...