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A MI QUERIDA REBECA

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Irma Barquet   Recuerdo cuando nos conocimos. Coincidimos en un centro de trabajo las cuatro amigas entrañables. La cotidianidad permitió compartir situaciones que iban más allá de lo meramente laboral, cuando éramos unas jóvenes con muchas expectativas en nuestro crecimiento personal y profesional. Recuerdo tu boda, a la que acudimos con entusiasmo y nos divertimos mucho, en la fiesta que organizaste en el jardín de tu casa paterna. Lucías radiante con tu vestido blanco, de novia ilusionada. Recuerdo cuando nació tu primer hijo y que tuve la fortuna de regalarte el moisés en el que tu nene descansaba en los primeros días de su llegada a este mundo. Recuerdo la fascinación que siempre tuviste por las fiestas decembrinas, en las que a tu casa “llegaba la Navidad” con mucha anticipación y la recibías con un ambiente decorado con las figuras alusivas,  vistosas y hermosas,  hechas por tus hábiles manos. Cada año tenías nuevas creaciones, pero también colocabas las ...

¡ÁMONOS…!

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Irma Barquet   “¿Qué pasó, ingrata?”… Era su pregunta favorita. Siempre se hacía presente en los momentos menos esperados, sin embargo, era muy oportuno. Parecía un hombre solitario que solía viajar mucho, sin permanecer por tiempo prolongado en los sitios a los que llegaba. Su libertad la traducía precisamente, en cambiar de lugar montado en su potente motocicleta Harley Davidson. Sin pertenecer a algún club, él liaba sus bártulos y partía desafiando la brújula, sin planes ni destinos programados. Se aburría pronto de las rutinas. Su espíritu aventurero le exigía mucho movimiento. Eso de estar estático no era propiamente lo suyo. Era como el viento. ¡A rodar…! Cuando transitaba por los caminos, montado en su moto, portaba la vestimenta requerida para salvaguardar su integridad física, consistente en ropa de piel, botas, casco, anteojos, guantes. Aunque a su llegada al destino definido, se despojara de sus ropajes de motociclista y adoptara los adecuados para el clima, pa...

ZAPATOS ROJOS

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  Irma Barquet   Solo fueron unos cuantos días los que te tomaron para partir. Era casi el fin de semana cuando sucedió: un paso cambió tu vida y tu destino. Era difícil comprender la realidad, pero ya estaba dada. Tu imagen está presente en mi memoria: tu pálido rostro y tus delgados labios. Cuando apenas podías abrir los ojos por el sopor en el que estabas envuelta, sin embargo, al escuchar tu nombre despertabas en forma inmediata y recorrías con la mirada lo que había a tu alrededor. El viaje sin retorno recién comenzaba. Algunas caricias estuvieron presentes en tus manos, en tu piel. Seguí tu camino para encontrarte y asegurar que tuvieras atenciones… esas que necesitabas para lograr mejoría, aunque fuera un poco. Acostada, en aquel espacio tan estrecho, en donde tu pequeño cuerpo se postraba, pedías con callados gritos, regresar. Tu voz, casi inaudible, suplicaba… lanzabas suspiros momentáneos. Con un pequeño hálito pronunciaste la breve frase: “Dios te ...

LA PRIMERA GENERACIÓN

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Irma Barquet Todo empezó en el año 2016, ante la inquietud de una de las personas que integran el grupo, dicho sea de paso, es una de mis hermanas de vida. Su idea se orientaba por el diseño curricular de una maestría que preparara profesionales en el área de la salud, debido a su amplia experiencia en ese campo y en la observación de la necesidad de capital humano especializado en el ámbito mencionado. El proyecto nos lo comunicó, inicialmente a dos personas, quienes quedamos convencidas ante la argumentación tan elocuente que nos dirigió, a lo cual accedimos… Así empezó la aventura. Con la información que recabamos para determinar el camino que deberíamos seguir, la decisión se concretó en una carrera profesional, esto es, no de un plan de estudios de posgrado, como fue la idea inicial. Comenzamos con reuniones semanales que fueron útiles para definir los diferentes pasos que teníamos que cumplir, congruentes con los cánones de la máxima autoridad educativa. Con el correr de ...

TE VOY A ABRAZAR TAN FUERTE

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Irma Barquet     Cuando cruces el quicio de mi puerta, me encontrarás dispuesta. Te recibiré con el corazón desbordado y me abandonaré en el beso más candente. Murmuraré a tu oído palabras que vibren en tu ser, en susurros repetirás mi nombre con la voz profunda de tu alma. Te daré amparo en la humedad de mis labios, que ardan hasta dejarte extasiado, y ante la impaciencia de tu cuerpo, dejarás brotar cualquier deseo. Nuestra respiración agitada será como una copla tan apasionada que, al unísono acompasada, libera el amor más osado. Escucharé latir tu corazón, como la señal de vida anhelada, en el gozo casi celestial de nuestros caprichos. Luego, con el alba a cuestas, que iluminará nuestros rostros, te voy a abrazar tan fuerte que se te irá todo el cansancio.          

EL BAR GUAU

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Irma Barquet “Paso por ti en la nochecita para irnos a tomar un drink ”, le dijo Ago a Mimís un viernes. Llegó por ella en su flamante Mustang negro, del año. El perfecto “estuche” para tan guapo joven. Se fueron rumbo al sur, en la Ciudad de México y llegaron a ese sitio que entonces estaba de moda: “El Bar Guau”. Espacio al que acudían jóvenes de todos los rumbos de la hermosa y enorme urbe a pasar un rato ameno con el show y a tomar bebidas espirituosas que alegraban a la concurrencia. El lugar era famoso porque se llevaban a cabo espectáculos culturales nocturnos: literarios, musicales, teatrales, cuyas peculiaridades eran los contenidos satíricos sociales y políticos del momento, representados por algunas personas que utilizaban este foro (y otros del mismo estilo), con sketches muy creativos y alusivos a los sucesos de aquellos años. Estas puestas en escena, solían necesitar muy poco en cuanto a infraestructura y a elenco, pues bastaba tener un pequeño foro, carente de de...

RAFAEL

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Irma Barquet Llegó a la Ciudad de México, siendo muy joven, procedía de una localidad michoacana, aunque ahí no nació, fue donde creció, al lado de su familia, compuesta por su padre, su abuela, su abuelo y sus hermanos. Perdió a su madre desde muy pequeño, por lo que su padre, su abuela y su abuelo fueron figuras muy importantes, en todas las dimensiones de su vida. La capital del país mexicano le dio la bienvenida en aras de proporcionarle la formación profesional que buscaba, lo que le abriría paso en un futuro no tan lejano, así que, se aplicó para sacar adelante una carrera del área de la ingeniería en una prestigiada institución nacional. Su padre le apoyaba para que cumpliera su sueño de convertirse en ingeniero, así como en la parte económica, aunque eran tiempos difíciles pues le representaba un gran esfuerzo enviarle cierta cantidad de dinero para que solventara sus gastos, aunque ésta nunca era suficiente… vivía en la “quinta pregunta”, como suele expresarse. Esa y o...