lunes, 14 de octubre de 2019

TIC TAC



Irma Barquet

En el ámbito educativo, hablar de TIC y de TAC, se refiere a las expresiones breves de los términos: Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y a las Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento (TAC), utilizadas en la modalidad de educación a distancia, preferentemente.

Para comprender el uso de TIC  y TAC, es menester conceptualizar la educación a distancia: “la enseñanza a distancia es un sistema tecnológico de comunicación bidireccional, que puede ser masivo, basado en la acción sistemática y conjunta de recursos didácticos y el apoyo de una organización y tutoría que, separados físicamente de los estudiantes, propician en éstos un aprendizaje independiente” (García, 1996, citado por Luna, M., Ramos, D., 2017).

Asimismo, el punto de vista de Cenich y Santos (citado por Luna, M., Ramos, D., 2017) sobre el tema: “la nueva dimensión que ha adquirido la educación a distancia a partir de las facilidades, ventajas y oportunidades que ofrecen las TIC para la distribución de la información y la comunicación, ha motivado nuevas aproximaciones para el proceso de enseñanza-aprendizaje”.

El planteamiento de Charles Wedemeyer y de Michael Moore, considerados teóricos sobresalientes de la educación a distancia, se circunscribe en el aprendizaje independiente de los estudiantes, quienes determinan los objetivos y las estrategias de estudio, eficaces.
Se considera que el rol que juega el docente en un ambiente virtual de aprendizaje, es de guía, de facilitador, además no ejerce una intervención directa pero sí respeta la autonomía de los estudiantes para el logro de los objetivos de aprendizaje.

La institución educativa que promueve la educación a distancia, deben tener en cuenta el diseño curricular con las características necesarias que ayude a la consecución de los objetivos de aprendizaje, así como un buen diseño instruccional.

Los estudiantes inmersos en procesos formativos a través de la educación a distancia, se convierten en el centro de atención, a diferencia de los procesos de aprendizaje tradicionales, en los que el docente es en quien se ubica como actor principal de la acción educativa.

En la actualidad se ha incrementado significativamente la educación a distancia como una modalidad factible de satisfacer las necesidades educativas de personas que se desempeñan en diferentes ámbitos sociales, como consecuencia, surgen las TIC.
Ahora bien, en la utilización de TIC, se establece la Sociedad de la Información, que determina la necesidad de realizar una gestión eficiente en el manejo y recopilación de información que se genera, lo que da paso a la Sociedad del Conocimiento, encargada no nada más de la gestión de la información, sino de la transformación de la misma en conocimiento. Las tecnologías facilitan el acceso al conocimiento para su aprendizaje, por lo que las TAC son las tecnologías propias de la Sociedad del Conocimiento (Moya, citado por Luna, M., Ramos, D., 2017).

La definición de TAC, versa sobre la orientación de las TIC hacia usos más formativos para los actores educativos, con el objetivo de aprender más y mejor. Se enfatiza en la metodología del aprendizaje, en el uso de la tecnología, desde una perspectiva amplia, no solo como herramienta informática. Se asume la exploración para establecer los usos didácticos de las TIC. Las TAC van más allá de aprender a usar las TIC, pues se proyectan al servicio del aprendizaje y del conocimiento (Lozano, citado por Luna, M., Ramos, D., 2017).

La utilización de las TAC (en cualquier nivel educativo) contribuye al mejoramiento de la enseñanza y al desarrollo de habilidades de los estudiantes como la autogestión, aprender a aprender con responsabilidad.

En el tránsito de utilizar las TIC en el mejoramiento de procesos de enseñanza-aprendizaje, surgen las TAC, así como en la transformación de la Sociedad de la Información a la Sociedad del Conocimiento, con la intención de llevar a cabo la gestión de la información que, a su vez, la convierte en conocimiento. Se facilita el acceso al conocimiento y se aprehende (Moya, citado por Luna, M., Ramos, D., 2017).

Con la finalidad de llevar a cabo un uso efectivo de TIC y TAC en el ámbito académico, es indispensable que los facilitadores se capaciten en los diferentes modelos de diseño instruccional, lo que redunda, necesariamente, en promover en los estudiantes la autogestión y la responsabilidad por el aprendizaje.

El proceso de capacitación de los facilitadores, que proponen los autores Dick y Carey (citado por Luna, M., Ramos, D., 2017),  se compone de varios pasos indispensables para garantizar que se realice una adecuada labor de acompañamiento: 1) identificar los propósitos instruccionales; 2) llevar a cabo el análisis instruccional; 3) redactar los objetivos; 4) realizar el análisis del contexto y de los estudiantes; 5) revisar la instrucción; 6) diseñar los instrumentos de evaluación del aprendizaje; 7) determinar las estrategias instruccionales; 8) diseñar los materiales instruccionales; 9) determinar las evaluaciones formativa y sumativa.

Los facilitadores también favorecen el paso de TIC a TAC, en el manejo tanto de la información como en su conversión a conocimiento.



Fuente consultada
Luna, M., Ramos, D., (2017), Acercamiento a las TIC y TAC en la Capacitación Docente, Sevilla H., Tarasow F., y Luna, M. (coords.), Educar en la era digital. Guadalajara: Pandora.

martes, 9 de julio de 2019

LA CATEDRAL



Irma Barquet

Organizamos nuestro día para conocer la Catedral de Buenos Aires. Caminamos como condenadas… como todos los días que pasamos en aquella ciudad, para visitar sus principales puntos. Ya teníamos una mejor orientación de las avenidas y calles que nos podían conducir a los lugares que deseábamos.

Cuando llegamos a la Avenida Rivadavia y Calle San Martín, en la Plaza de Mayo, sobresalía el edificio incomparable de la Catedral en el corazón del centro histórico de la ciudad porteña.

El asombro se apoderó de mí cuando aprecié la fachada de este templo tan representativo. En su estilo neoclásico, sobresale el frontis triangular sostenido por 12 columnas, remonta a las construcciones griegas como el Partenón. En el tímpano (espacio triangular) luce una bella representación del encuentro de Jacob con su hijo José en Egipto, obra notable del escultor francés Joseph Dobourdieu, que data de 1860.

El interior de la Catedral es imponente. El piso es de mármol veneciano, reluciente. Los frescos renacentistas que decoran la cúpula, atraparon mi atención, al igual que el altar mayor.

Ahí también se encuentra el mausoleo en donde descansan los restos del General Don José de San Martín, Padre de la Independencia, custodiado permanentemente por una guardia de granaderos, que, según cuentan los que saben, hacen el cambio mediante una ceremonia que recrea la entrada del fallecido General San Martín, al puerto. Siempre son 7 guardias… ¡Cábala!

Este mausoleo se instaló desde 1880, en la capilla de Nuestra Señora de la Paz, ubicada en la nave derecha del templo. El monumento donde se guardan los restos del General San Martín, está hecho de mármol, rodeado de tres esculturas femeninas que representan los países que fueron liberados por el prócer mencionado: Argentina, Perú y Chile.

También están las urnas de dos personajes más: General Juan Gregorio Las Heras y General Tomás Guido, así como los del Soldado Desconocido de la Independencia.

Hermoso recinto cuya advocación es de la Santísima Trinidad.

No podía faltar la imagen de San Miguel Arcángel, mi guardián particular… Parece que está colocado en un lugar muy especial. Cuando pasé frente a esta imagen, la miré como si le hubiera escuchado pronunciar mi nombre, fue algo instintivo. Me regodeo al recordar este momento.

En éste, como en todos los lugares que recorrí en Buenos Aires, me hizo falta Pablo… nada me hubiera gustado más que conocer la ciudad en su compañía…

Seguimos el paseo en la Plaza de Mayo… Nos topamos con la Casa Rosada, sede del poder ejecutivo de la Nación. ¡Cerrada…! Imposible visitarla, solo unas cuantas fotografías “por fuerita”… Sin embargo, es igual de impresionante que las demás construcciones que componen la Plaza: El Cabildo de Buenos Aires, actualmente es el Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo. El Banco de la Nación Argentina, otra obra importante y representativa.

"Casualmente" fue 8 de marzo cuando visitábamos ese lugar. Después del recorrido, ya casi caía el día cuando se empezó a organizar la gente en esa plaza principal… precisamente frente a la Catedral: “La puesta en pie de un Paro Internacional en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora es la expresión del enorme movimiento de lucha que no para de crecer en todo el mundo”.

Manifestación de una cantidad enorme de mujeres de todas edades, tamaños, tipos, que se levantaban en pro de la lucha por los derechos de las féminas en Buenos Aires, en toda Argentina y en el mundo entero… “En todas las casas se cuecen habas”, dice mi madre… Las mujeres argentinas también sufren y se defienden.

Momento importante de la historia que me tocó presenciar en esta ciudad, precisamente ahí... frente a la Catedral.




sábado, 15 de junio de 2019

EL ATENEO



Irma Barquet

“¡Ché, pibe!  Buenos días, querido, ¿cómo amaneciste?” Le dije con mucho entusiasmo, como todas las mañanas que le tocaba estar en la Recepción del hotel donde me hospedé. Con esos bellos ojos claros y la sonrisa tan amplia y cálida que jamás hubiera esperado, dirigía sus palabras a mí: “Hola, Irma, ¿cómo andás?... ¿qué vas a hacer hoy?”. “Quiero ir a conocer algún lugar que sea muy lindo, aquí, en tu ciudad”, le contesté…

Se quedó un poco pensativo, sin dejar de tener contacto visual conmigo, me dijo: “vos tenés cara de que te gustará El Ateneo… el recinto más hermoso de Buenos Aires, donde se ofrecen toda clase de libros…”. “¿Cómo sabes que me gustan los libros?”, le pregunté. “Ya sabés que tengo buen ojo… además soy muy perceptivo”.

Como cada mañana, César, se convertía en el mejor guía de turistas, me indicó con mucha precisión hacia dónde debía caminar para llegar a El Ateneo, ubicado en la Avenida Santa Fe, en un día esplendoroso, con el clima calientito, característico de aquella ciudad porteña.

La sorpresa invadió mi estado anímico esa mañana, al encontrarme dentro de la segunda librería más grande del mundo y la más hermosa (o una de las más hermosas). El recinto es el antiguo Teatro Gran Splendid, diseñado por los arquitectos Peró y Torres Armengol y construido por Pizoney y Falcope. El edificio data de la primera década del siglo pasado, aún conserva su fisonomía original.

Su amplia entrada permite dar una ojeada general a tan espléndido lugar. Se aprecian los espacios en donde originalmente se ubicaban los palcos, con grandes estanterías que muestran acomodados los libros cuyos colores, tamaños, temáticas, arroban cualquier espíritu curioso y lector… como el mío…

El impulso de mirar hacia arriba es inevitable, pues se encuentra en la cúpula, la pintura alegórica de la paz, hecha por el italiano Nazareno Orlandi, quien plasmó esa belleza, haciendo alusión al fin de la Primera Guerra Mundial. La paz, está representada por una figura femenina rodeada de guirnaldas florales. ¡Es espléndida!

Al fondo, se aprecia el escenario, con el telón de terciopelo, espacio dispuesto para que tranquilamente se pueda disfrutar de un café, de una excelente plática con la mejor compañía o bien, de una placentera lectura de alguno de los ejemplares expuestos para su venta.

El lugar es enorme. Es muy fácil perderse… en la inmensidad de las dimensiones de El Ateneo y en la inmensidad de títulos que están a la vista…

Recuerdo que se me apareció un pequeño libro cuyo título era The Tango. Chiquito, como de bolsillo, de color azul rey en la portada y una ilustración de una pareja bailando dicho género musical y dancístico. Me pareció el mejor ejemplar para que fuera el perfecto souvenir y, acto seguido, me di a la tarea de buscarlo en español (castellano, como dicen los argentinos). Amé la publicación y no pude resistir la tentación de adquirir más de un ejemplar para regalarlo a quienes pensé que les gustaría y lo apreciarían… así fue…

Conversé con una persona que, a decir por su acento, era Argentina, pero no… lleva tanto tiempo en esa tierra que se le pegó la forma de hablar, se trataba de un hombre colombiano. Fue muy lindo conversar con él acerca de la coincidencia en nuestros gustos de algunas novelas latinoamericanas.

No podía faltar en mi acervo bibliográfico argentino, el librito que habla espléndidamente de Evita Perón, a quien ama entrañablemente el pueblo argentino… in sécula seculorum. El ejemplar contiene la biografía de dicho personaje, acompañado de fotografías que ilustran su vida. Lo leí en el término de una hora, en voz alta, para que mi madre escuchara, lo que le fue muy útil para recordar algunos pasajes de su experiencia y conocimiento, que comentó y fue muy significativo pues dejó impregnada la historia de ese momento de convivencia entre ella y yo.

Así que, para evitar cargar mucho peso en la maleta, incluí solamente un libro más, acerca de la historia de una típica familia argentina, relatada en los años mil ochocientos treinta y tantos, que está esperando estoicamente a que tenga la oportunidad de leerlo, pues mi vicio de lectura, hace que tenga los libros en una fila en orden de aparición, para que pueda deleitarme y relajar la mente con las lecturas.

En la parte superior de El Ateneo, se encuentra el rincón infantil, con libros y objetos para infantes, lo que me parece muy adecuado para generar el gusto por la lectura a las personas en la edad temprana. Asimismo, hay estantes pletóricos de discos musicales… sí discos… acetatos… de todo género… que, si alguien posee de estos especímenes, podrá sentirse feliz, pues actualmente su precio es altísimo.

El pequeño tour a esta librería, terminó, muy a mi pesar… sin embargo, salí orgullosa y contenta de haber pisado El Ateneo y de traer esos poquitos ejemplares que, si bien satisfacen mi hábito lector, también son las anclas de aquella experiencia.

Al día siguiente, César me preguntó: “¿Te gustó El Ateneo?”. Con una franca sonrisa le respondí positivamente y le dije lo atinada de su sugerencia para mí.

Gracias, César… Ché querido, por aconsejarme visitar tan magnífico recinto, que, sin duda, cuando regrese, le invertiré más tiempo para disfrutarlo nuevamente y para recordarte  siempre.


De Phillip Capper from Wellington, New Zealand - El Atena Grand Splendid Bookshop, 
Recoleta, Buenos Aires, Argentina, 28th. Dec. 2010, CC BY 2.0,
 https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18428631

sábado, 1 de junio de 2019

RECOLETA



Irma Barquet


Si en promedio caminábamos 7 km. diarios en aras de conocer la ciudad de Buenos Aires, fue una práctica que también dirigió nuestros pasos a Recoleta, que es un barrio muy nice en aquella ciudad capital. Suelen llamarle “París de Argentina”, por el estilo arquitectónico francés de sus edificios.

Por experiencia, la mejor manera de conocer las ciudades y descubrir sus rincones es caminar y recorrer los puntos más atractivos, para asomar la nariz en donde más llame la atención. Escuchar las voces de la gente que pasea, que atiende los comercios, que coincide en los medios de transporte, también es una forma de interactuar con lo nuevo que presenta cada lugar.

Recoleta es un sitio muy lindo lleno de edificios grandes y hermosos, además con mucha historia. La Avenida Libertador, me dio la impresión que se parece al Paseo de la Reforma en la ciudad de México, pues hay glorietas con monumentos y la vía principal tiene camellón así como un dinámico tránsito vehicular. Esta gran arteria de la ciudad, pasa por Recoleta, Palermo, Belgrano y Núñez.

Uno de los principales atractivos del lugar es el Cementerio de la Recoleta, que antiguamente era el huerto del convento franciscano, donde están los mausoleos de distinguidas personalidades de la historia de Argentina, que, entre ellas, se encuentra Evita Perón, quien falleció en 1952 y sus restos fueron colocados en ese lugar, en la década de los 70.

La Basílica de Nuestra Señora del Pilar, donde se localiza el Convento de los Recoletos de la Orden Reformada de San Francisco, presenta en su altar mayor un retablo barroco trabajado en plata, en medio está la imagen de la virgen mencionada y a cada lado las de dos santos franciscanos.

Se encuentra el Centro Cultural Recoleta, cuyo edificio es un monumento histórico. El barrio está rodeado de espacios verdes muy cuidados y de parques. Las plazas comerciales también están a la mano, cuentan con restaurantes y bares de muy buena calidad. Por ahí se ubican el Museo Nacional de Bellas Artes y la Biblioteca Nacional.

Los domingos, se instalan puestos comerciales en donde se pueden encontrar toda clase de objetos artesanales o contemporáneos para cualquier uso: mercadería de  ornato de materiales diferentes, ropa, joyería de alpaca, bolsas de cuero… en fin… un sinnúmero de artículos para todos los gustos. Es muy entretenido caminar los pasajes de los parques donde se ubican y regodearse de tantas bellezas. ¿Los precios? Con relación a la situación económica en Argentina, para el turismo mexicano, son bajos.

En ese recorrido inolvidable por Avenida Libertador, miré a lo lejos y pude reconocer a Atzimba, a Tzetzángari y a Eréndira, a quienes noté un poco más bajas de estatura, pero me di cuenta que era porque estaban al ras de la banqueta. Es inconfundible la hermosa canasta que sostienen y que está pletórica de frutas de diferentes especies, tamaños, sabores y colores, que son un signo de la abundancia.

No lo pude evitar... aceleré el paso para acercarme a ellas, con mucho cuidado debido al tránsito vehicular que caracteriza dicha vía… el corazón me daba un vuelco y parecía interminable el tiempo de espera para atravesar la calle, de una banqueta a la otra.

A poca distancia, confirmé que “el mundo es un pañuelo” cuando me percaté de la presencia de la Fuente de las Tarascas… una réplica de la que está en el centro histórico de mi ciudad adoptiva… ¡Increíble! ¿Habrá una conexión entre esta ciudad y aquella?

Di varias vueltas alrededor de la fuente sin encontrar ninguna inscripción relacionada con ella, con su origen o su significado… No importa… yo le di un sentido, me sé su origen y tuve la sensación de estar en casa…









sábado, 18 de mayo de 2019

PARQUE DE LA MEMORIA



Irma Barquet

Una de los paseos que hice acompañada de Javier y por su recomendación, fue el Parque de la Memoria, en Buenos Aires, ubicado en la costa del Río de la Plata. Es un enorme espacio público con áreas verdes, que toma su nombre para recordar a todas las personas desaparecidas y asesinadas, para quienes está erigido el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado.

La vista es impresionante. A lo lejos se ven los edificios de la ciudad de Buenos Aires. La ribera del Río de la Plata, con sus tranquilas aguas, enmarca un panorama que es increíble ante la terrible idea de que ese sitio fue utilizado para desaparecer cuerpos inertes de personas que estuvieron en conflictos sociales durante esa época en la Argentina, a partir del golpe de Estado en marzo de 1976, cuyos nombres están enlistados en el Monumento al que hago alusión… como un silencioso testimonio.



Las diversas asociaciones de derechos humanos han luchado para lograr el reconocimiento de las demandas de verdad, justicia y memoria, por los resultados atroces de la violencia ejercida por las fuerzas armadas. Desde 1983, se lucha por atender la situación de las personas desaparecidas y sus familiares.

Este parque fue creado en 1998 con la participación de las organizaciones de derechos humanos, la Universidad de Buenos Aires y el Poder Ejecutivo y Legislativo de la Ciudad. El producto ha sido un lugar en donde privan significativas obras de arte, en las que se cuentan ocho esculturas ganadoras a menciones especiales, cuyo tema versa sobre la defensa de los derechos humanos:

El “Monumento para escapar”, obra de Dennis Oppenheim, que consiste en tres formas geométricas que aluden a la detención clandestina, que manifiesta la libertad en lugares de encarcelamiento.



“Victoria”, por William Tucker, en la que se proyecta, a partir de diseños precisos pero truncos, la vida mutilada de las personas desaparecidas.



Otra obra sin nombre, hecha por el argentino Roberto Aizenberg, que expresa figuras humanas alusivas a Martín, José y Valeria víctimas de secuestro, quienes desaparecieron entre 1976 y 1977, hijos e hija de la escritora Matilde Herrera.



“Pensar es un hecho revolucionario”, cuya autora es Marie Orensanz, alusiva a la represión y censura del libre pensamiento.



“30,000”, hecha por Nicolás Guagnini, consiste en 25 prismas, que desde una particular perspectiva, se refleja la imagen del retrato del padre del autor.



“Retrato de Pablo Minguez”, obra de Claudia Fontes, escultura que articula los conceptos de aparición y desaparición, es el retrato de un adolescente de 14 años, desaparecido; esta creación está sobre las aguas del Río de la Plata.



Otra escultura que se aprecia en este parque es “Torres de la Memoria”, de Norberto Gómez, en la que expresa la vulnerabilidad de la existencia humana, la tortura ejercida durante la dictadura y el símbolo del poder de las sociedades.



León Ferrari es el autor de “Derechos Humanos”, artefacto para dibujar sonidos musicales, visuales y táctiles.



Por último, los “Símbolos de la Memoria”, diseñados por el Grupo de Arte Callejero, en el que combinan los signos de la historia reciente de la Argentina acompañados de textos que sirven de ancla entre las diferentes voces del recuerdo del Terrorismo de Estado.




En su conjunto, el Parque de la Memoria, pretende ser eso: un espacio en donde la remembranza, el homenaje y las diferentes formas de testimonio, lleven a la reflexión a pobladores y visitantes de Argentina, sobre aquellas épocas de sufrimiento social y que, además, a las nuevas generaciones les signifique valorar los privilegios que se viven y evitar que se repitan hechos semejantes.

Visitar el Parque de la Memoria, en un día cuyo sol esplendoroso se dejó sentir en mi piel, además del antagónico escalofrío por las vidas que ahí se perdieron… fue un momento inolvidable…


sábado, 4 de mayo de 2019

IBÉRICO


Irma Barquet

Era mi primer día en Buenos Aires. La noche anterior, mi llegada, fue emocionante y con una recepción única. Esta nueva mañana me traía mucha expectación y emoción de aprovechar al máximo los días de mi estancia en aquella hermosa ciudad.

En la víspera de carnaval, la ciudad estaba materialmente dormida, los tres días feriados, se notaban en la falta de movimiento en las calles, los comercios cerrados en la zona del centro. Lo cual me facilitó salir a explorar los alrededores de la ubicación donde estaba hospedada.

Recorrí la Plaza Lavalle, que adopta su nombre por un militar y político argentino, Juan Lavalle, héroe de la independencia. El espacio es bastante extenso y se puede apreciar la columna donde posa el monumento ecuestre del mencionado prócer, además de edificaciones importantes para el ámbito académico así como el Palacio de Justicia y la Corte Suprema de Justicia. Llamó fuertemente mi atención encontrar un busto de Miguel Hidalgo y Costilla. Me sentí en casa.




Continúe mi caminata para explorar el terreno y fui a dar a la Calle Corrientes, famosa por ser el corazón que bombea la sangre y da vida a la actividad cultural. Es una avenida muy prolongada y, los mapas que no dejan mentir, señalan que atraviesa cinco barrios. Encierra mucha historia ya que fue recorrida por personajes como Carlos Gardel y Jorge Luis Borges. Estaba en remodelación, lo que complicaba un poco caminarla. Sin embargo, como un poderoso magnetismo, me detuve en varias librerías… ¡no lo pude evitar! Tuve la oportunidad de regodearme con cuanto título aparecía por mi vista.

De pronto mi organismo reclama, como es costumbre, una magnífica dosis de cafeína y es cuando me doy a la tarea de buscar un lugar para satisfacerla. Continué mi caminata sin un rumbo fijo debido a mi desconocimiento del lugar y, afortunadamente, se me apareció, en la calle Córdoba, el Ibérico. En ese lugar pedí un café americano con crema y fue genial que me dieran un expresso con un sombrero de crema chantilly… ¡delicioso! Lo que me hizo reflexionar en las diferencias que tenemos en gustos, en el lenguaje, aunque se trate de español (o castellano, como ellos dicen) y que había que cuadrar algunas cosas para evitar decepciones gastronómicas y de bebidas.

Fue un rato maravilloso que pasé en el Ibérico, pues al paladear el café acompañada de una lectura breve, provocó que se exacerbara mi actitud receptiva, porque quería registrar en mi memoria todo lo que sucedía.

El Ibérico es un restaurante y café que tiene un menú bastante extenso, supuestamente su especialidad es de comida española, pero no probé mejores empanadas en todo Buenos Aires, como las de ese lugar.

Hicimos del Ibérico nuestro lugar para la comida, además de agradable, sabroso y buen servicio, estaba a la mano… En cuanto llegaron mis primas, después de un viaje largo, les enseñé el restaurante. A partir de ese momento, gozamos de las delicias porteñas y con la mejor de las suertes de toparnos con Hugo, quien nos atendió todos los días.

Nuestra idea era probar la comida argentina que presume de tener muy buenos cortes: churrasco, bife de chorizo y demás tentaciones. De entrada, no podían faltar las empanadas de queso, de espinacas, de chistorra… como aderezo principal, solíamos pedir chimichurri. Los platillos espléndidamente servidos y con muy buena sazón… Los postres son un manjar: el favorito, tiramisú, flan… A todo esto, el agradable ingrediente de la cortesía de Hugo, quien, además de procurarnos siempre en la comida, nos daba tips para visitar lugares.

Cada tarde, después de comer y pasar un rato lindo, advertíamos a Hugo: “mañana nos vemos…”. Él se esmeraba por tener siempre una mesa dispuesta para nosotras. Era muy divertido cuando intercambiábamos temas comunes, cuando yo imitaba el acento argentino… En su día de descanso, recibimos muy buen servicio de sus compañeros.

Adoraba ver la foto de Javier Bardem que tienen en uno de sus muros… Pensaba muy profundamente en grabar ese sitio en mi memoria, en tener presentes los sabores y los aromas. Eran muy agradables para mí esos momentos de convivencia y de disfrutar del placer de la comida.

Espero regresar algún día al Ibérico… a Buenos Aires… recorrer sus calles, saborear la comida y, obviamente, saludar a los cuates…




viernes, 19 de abril de 2019

JAVIER



Irma Barquet

Fue a principios de este año cuando me puse en contacto con Javier para anunciarle mi viaje hacia su tierra hermosa, tan anhelada por mí… Le comenté que estaba todo listo para vernos allá y desde ese momento, pareció como si los planes fluyeran y las situaciones sucedieran en armonía y cuando tuvieron que ser.

De alguna manera me ayudó para dilucidar el estatus en aquella ciudad capital de Argentina, en cuanto al clima, el tipo de cambio en la moneda, con respecto al green money, la ubicación de hoteles céntricos y demás información que suele ser útil cuando los viajes se avecinan y se debe preparar todo para tener un excelente aterrizaje.

Cuando todo estaba listo, le envié mensajes por whtasapp y por correo electrónico para coordinar mi llegada y tener oportunidad de vernos y saludarnos, después de 4 años, en su última visita académica por mi tierra adoptiva.

Uno de sus mensajes decía: “Después si querés pásame los datos del vuelo de arribo que me gustaría ir a buscarte al aeropuerto internacional”… todo cuadraba bien para que Javier estuviera por mí a mi llegada… el corazón me daba un vuelco por la emoción de viajar a Buenos Aires y de ver a mi amigo… “Somos la heredad de Pablo”, como alguna vez me dijo.

La comunicación virtual era activa: Javier, en la víspera de mi llegada, escribió, textualmente: “Irma, cómo estás. Acordate que voy a estar esperándote…”. ”Hola, sí... estoy en el aeropuerto... en un rato más me embarco... te veo allá... gracias... estoy muy emocionada…”. “Me alegro mucho…Te veo en unas horas”.

Efectivamente esas horas fueron 9 desde la Ciudad de México, hasta Buenos Aires… La verdad fue muy placentero el viaje, aproveché ese tiempo para ver tres películas que recientemente desaparecieron de la cartelera cinematográfica… Nos ofrecieron de comer a cada rato, me imagino que para que el trayecto se hiciera menos pesado.

La comunicación escrita continuaba: “Llegué... estoy en migración…”. “30 minutos antes… Irma… Estoy en camino llego en 20… Entrando… Al aeropuerto…”. Así fue, en cuanto salí, venía Javier caminando hacia donde me encontraba. El abrazo tan fraternal de nuestro saludo fue increíble.

En el camino hacia la ciudad, los temas de nuestra conversación eran para ponernos al corriente de los últimos acontecimientos de cada uno. El trayecto era prolongado hasta que llegamos al Trixie American Dinner… este lugar que me remitió a las historietas de Archie. Una cafetería vintage… todo es como de las décadas de los 50 o 60. Me encantó el lugar, además, está ubicado en uno de los mejores rumbos de Buenos Aires.

La cena transcurrió entre planes para volvernos a ver durante mi estancia, las posibilidades de hacer alianzas entre las instituciones en las que trabajamos y las ocupaciones que él tenía… Posteriormente, a altas horas de la noche, me llevó al hotel.

¡Fue la mejor bienvenida que pude haber tenido!



Dos días después, visitamos juntos el Parque de la Memoria, en el Río de la Plata. Lugar en donde está el monumento a las víctimas del terrorismo de Estado. Enorme espacio público en el que se aprecia lo apacible del río y el sol resplandeciente y grandes áreas verdes, con esculturas, estructuras conmemorativas y placas con los nombres de los mártires de aquella época, señalizaciones urbanas como códigos. Fue un paseo muy lindo y que me permitió conocer un poco de la historia de la Argentina.

La jornada terminó con un brunch en un restaurante muy original en cuanto al menú que ofrecen. Degustamos deliciosos platillos, lo mismo que vistosos, acompañados con diferentes maneras de servir té, en los que se combinan intensos sabores que hacen estremecer al paladar.

La siguiente ocasión que coincidimos, fue el último día que pasé en Buenos Aires. Para ponernos de acuerdo, nos enviamos mensajes por escrito: “Irma yo tengo que ir a hacer un trámite al centro, pero tengo que ir en transporte público… estoy medio complicado pero me gustaría darte un abrazo y llevarte un regalito que traje desde Córdoba para vos… yo tengo que estar en Esmeralda al 100 como a las 12…”. “Sí, a mí también me gustaría darte un abrazo”… “Eso es en la esquina del obelisco a unas cuadras…”. “¿Te busco ahí?”…

Para ese encuentro caminé por muchas calles del centro de la ciudad porteña, pero está tan bien trazada, que es muy fácil la orientación hasta para una persona que nació sin rosa de los vientos, como yo…

Fue un rato espléndido, con sabor a despedida… lo que me “pega durísimo”. Ese día, después de conversar un poco y tomar un café, cada uno tomó rumbos diferentes por esas calles del centro bonaerense.

Tres reuniones muy significativas para mí, pues ahora me tocó estar en su territorio. Con las pláticas y los planes que nos ocupaban, además de las remembranzas de quien tuvo la buena mano de presentarnos, Pablo, que siempre estará entre nosotros.

¡Gracias, Javier, por ser tan buen anfitrión y por ser tan buen amigo!