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CRÍA CUERVOS...

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Irma Barquet No alcanzó a ver más allá… a lo lejos todo estaba oscuro y parecía que solo reinaba la calma. Era una realidad que semejaba más a una alucinación como las que se viven cuando se sufren altas fiebres. El silencio era inquietante inmerso en aquella penumbra. La sensación que tenía era de estar acompañado, vigilado por alguien que le era imposible percibir, pero   que seguramente se trataba de un ente familiarizado con el lugar. El hombre no podía pensar, aunque pretendía estar en una total conciencia, cargada de imágenes que recreaban pasajes de su infancia. De pronto, sintió esos pájaros que revoloteaban en su dirección, en aquel escenario lúgubre… Seguro de percibir la cercanía del batir de sus alas, como si esas aves de su niñez se hubieran convertido en grandes monstruos. Con ansias de salir de ese lugar, el hombre se percató de la presencia de un anciano. Entre la oscuridad, logró ver su rostro, en el que pudo descifrar un gesto adusto que den...

Irma Barquet Comparte: ABISMO

Irma Barquet Comparte: ABISMO : Irma Barquet Por azares del destino cibernético, apareció en su red… ¿quién lo iba a imaginar?... Sucede que, a la distancia, entabl...

ABISMO

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Irma Barquet Por azares del destino cibernético, apareció en su red… ¿quién lo iba a imaginar?... Sucede que, a la distancia, entablaron un nexo que manifiesta cosas inimaginables entre personas como él y ella, con tantas diferencias, pero al mismo tiempo con muchas más similitudes.  Se percibe un camino igual de saturado en cuanto a actividades. Mundos laborales acelerados y demandantes. Tal pareciera que la esfera social ni siquiera se asoma, debido a las cargas de trabajo tan excesivas. “Hola. Gracias por aceptarme” fueron las primeras palabras que le escribió, al tiempo que hacían una “cita" para verse por la webcam , “no hay nada que te lo impida, ¿verdad?”, lo que hizo que su rosto se relajara con una espontánea sonrisa. Este encuentro haría que las noches fueran esperadas con ansia para platicar largamente, como cuando se recibe un premio después de haber pasado un día de trabajo intenso. Las prolongadas conversaciones nocturnas, han permitido que aflore...

Irma Barquet Comparte: ¡AY!... LA TECNOLOGÍA

Irma Barquet Comparte: ¡AY!... LA TECNOLOGÍA : Irma Barquet Todavía no es hora. Se da cuenta porque la alarma no ha sonado. Sin embargo, lo primero que hace es tomar su teléfono ce...

¡AY!... LA TECNOLOGÍA

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Irma Barquet Todavía no es hora. Se da cuenta porque la alarma no ha sonado. Sin embargo, lo primero que hace es tomar su teléfono celular para consultar el reloj: Son las 4:12 a.m. Falta mucho tiempo para que se active el despertador… Se le espantó el sueño… Aprovecha para revisar las notificaciones que aparecen en el Twitter y así se entera de lo que sucedió mientras dormía: “Por si te lo perdiste…” y recorre la pantalla para revisar, de cabo a rabo, las últimas noticias… Se percata de que tiene más cosas qué ver en el Facebook: tiene dos solicitudes de amistad, sobre las que se pregunta “¿Quiénes son estos monos?... Yo no los conozco…”, entonces las elimina. Dejó pendientes de contestar dos mensajes que recibió por el “messenger”. Los lee y le provocan ligeras sonrisas… los deja para darles respuesta más tarde. Decide volver a dormir. Es imposible. Enciende la pantalla inteligente. Elige uno de los canales de películas, después de darle toda la vuelta con el control remoto. E...

EL DÍA MÁS FELIZ

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Irma Barquet La fría tarde era hermosa y llena de esperanza… era 24 de diciembre. Todos los preparativos se hacían con devoción, como si fuera la última Noche Buena que pasáramos y tal parece que fue un vaticinio: vinieron más fechas iguales, pero ni una como esa última, en familia. El árbol de Navidad era alto. Llegaba hasta el techo de la sala de nuestra casa… esa casa donde pasé desde recién nacida hasta la primera parte de mi edad adulta… Esa casa antigua de dos plantas, enorme y llena de amor. Los guisos que preparaba mi madre impregnaban con su olor, la atmósfera completa. Podíamos adivinar el menú tradicional del que consistiría nuestra cena, con solo percibir la mezcla de ingredientes aromáticos y sabrosos. Al caer la tarde, mi padre se daba a la tarea de encender el fuego en la chimenea, que, para ello, ya tenía disponibles los leños desde varias semanas antes. El fuego ardía intensamente… Recuerdo que solía contemplarlo y las llamas me daban la impresión de...

A FUEGO LENTO

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Irma Barquet Eso no está bien, mi niña… No, no se trata de tu vida. A leguas se ve que provocaste un lío, del cual será muy difícil que salgas… es un verdadero embrollo… descomunal… Lástima que no estoy cerca de ti para echarte una mano… Además, espero que comprendas que a lo que me refiero es al arroz… He tratado de estar en contacto contigo desde que me marché, mi niña, y hasta ahora lo pude conseguir… ¿Qué es esto que veo? Acuérdate que para que se cueza el arroz, ha de ser a fuego lento. Te dije un montón de veces que el agua debe estar caliente antes de que se la viertas… así es la cosa… Como si pudieras escucharme, me he hecho amigo de Don Antonio. ¿Lo recuerdas? ¿Sabes a quién me refiero? Pues él está aquí… a mi lado y me asegura que no me puedes oír ni un carajo… Pero yo le digo, que constate que en realidad sí me escuchas… porque le bajaste a la lumbre para que el arroz quedara en su punto… Se lo enseñaste mientras estabas vivo, ahora, mi niña, porque ...