OCTAVIO PAZ Y LA DÉCIMA MUSA

Irma Barquet

 

El escritor Octavio Paz, es uno de los más importantes del siglo XX, representa un patrimonio cultural de México, reconocido internacionalmente y creador de un legado literario imprescindible. En su obra poética, ensayística y crítica plasmó su pensamiento como intelectual excepcional, dueño de una vasta cultura nutrida por una inagotable pasión por la lectura. Desde niño encontró en la biblioteca de su abuelo un universo de libros, de historias que despertaron en él una profunda curiosidad y una permanente avidez por el conocimiento.

Las vivencias en cada etapa de su vida; las palabras de los autores que recorría en los libros; su paso por la escuela, el contacto con sus compañeros de aula, con sus profesores, con personajes clave; haber pertenecido a una generación inquieta, inconforme; sus constantes reuniones interminables —en los bares y cafés preferidos, del rumbo del centro histórico de la Ciudad de México—, para hablar acerca de temas que exacerbaban su ansiedad de acción y su anhelo de trascendencia; la efervescencia política y social en México y en el mundo trazaron la senda que habría de recorrer, afinaron su brújula intelectual y consolidaron su vocación por las letras.

Su enorme capacidad de asombro ante los acontecimientos de su tiempo y su sensibilidad a flor de piel lo impulsaron a transformar sus inquietudes en poesía, una forma inicial de expresión que marcaría definitivamente su destino como escritor.

Imposible dejar de mencionar su trayectoria como diplomático, como académico, como miembro honorario de algunas instituciones; de los diferentes premios que recibió por su obra; de su paso por El Colegio Nacional y del diálogo intelectual que sostuvo con figuras centrales del llamado boom latinoamericano, así como con destacados personajes de la vida política de su tiempo.

Dentro de su extensa obra, se encuentra un magnífico ensayo: Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, publicado en 1982, en el que aborda, de manera exhaustiva, información perfectamente sustentada de la vida de la monja, de su postura crítica literaria en conjunto con un análisis histórico. En palabras del autor "la comprensión de sor Juana incluye necesariamente la de su vida y su mundo".

Todo parece indicar que Sor Juana habitaba ya el pensamiento de Octavio Paz desde sus tiempos de preparatoria.

Es un libro que, desde su publicación, ha suscitado numerosas interpretaciones y debates críticos, lo cual hace más atractivo introducirse en sus páginas, tener una actitud de apertura ante las maravillas que se encuentran en ellas, cuando se ha elegido a un personaje tan controversial como Sor Juana, quien puede parecer como la gran poetisa, marcada por circunstancias adversas como haber nacido fuera del matrimonio, crecer con limitaciones económicas, haberse relacionado con mujeres y hombres cortesanos, estar envuelta en su soledad…

La vida de la religiosa constituye el eje alrededor del cual gira el ensayo. A partir de ella, Paz analiza su producción literaria, su historia personal —incluso desde una perspectiva psicoanalítica— y el contexto político, económico y social de la Nueva España del siglo XVII.

La infancia de Juana Inés, desafortunada por ser hija natural y sin recursos; su juventud como dama de compañía de la virreina en la corte; su vida conventual y el acceso a una interesante biblioteca, son descritas de manera espléndida, porque reconstruye con notable detalle las costumbres familiares y sociales de la Nueva España en aquellos tiempos.

Paz alude a la lírica y poesía de Juana Inés: sonetos, redondillas, poema filosófico: “Primero sueño”; obras de teatro como “Los empeños de una casa”; en los autos sacramentales está “El divino Narciso”; prosa y escritos epistolares: “Carta atenagórica”, “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz”. Resulta un verdadero deleite encontrar fragmentos de estas obras y leerlos en voz baja, como si fueran un susurro capaz de acariciar el oído sensible.

Lo escrito por la Décima Musa manifiesta una profunda intensidad emocional, en ocasiones contenida, así como la influencia que tuvo de diferentes autores de los libros que pasaron por su ansia lectora; criticados, cuestionados por personajes importantes de la época.

Valdría la pena hacer un pequeño alto para reflexionar si Sor Juana hubiera vivido en una sociedad donde el acceso al conocimiento y la libertad intelectual no le hubieran sido negados por ser mujer, ¿su obra habría alcanzado una profundidad distinta o habría encontrado otros caminos para expresar su genio?

De alguna manera, este ensayo señala que una parte importante de su inspiración pudo estar vinculada a la estrecha relación que sostuvo con la virreina María Luisa Manrique de Lara, marquesa de la Laguna, principalmente sostenida, en un inicio, por conveniencia de las autoridades del convento, pero, al fin, benéfica para todas las partes involucradas.

La estructura virreinal de entonces, se aprecia a lo largo de este magnífico ensayo, con todas las implicaciones sociales y la participación de la religiosa en el desarrollo de su lírica, que respondía congruentemente con los eventos a este respecto.

En este extenso ensayo, Octavio Paz, evidencia un extraordinario rigor documental en cada apartado del mismo, enriquecido con notas, poemas, datos biográficos, onomástica literaria, abundantes fuentes, libros clásicos y antiguos, además de la extraordinaria organización y disposición de cada bloque que lo conforma. La narrativa tan detallada con que se refiere a los diferentes acontecimientos, personajes, tradiciones, es incomparable. La precisión conceptual y el cuidado con que emplea cada término constituyen uno de los mayores aciertos de la obra.

Si hubiera la oportunidad de dialogar con Paz, sería interesante saber su punto de vista acerca de ¿qué pesa más en la construcción del mito de Sor Juana: su obra, su biografía o la interpretación que generaciones posteriores han hecho de ambas?

Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe es mucho más que una biografía o un estudio literario: constituye una profunda reflexión acerca de una mujer excepcional y sobre la compleja realidad de la Nueva España. Su lectura no sólo permite comprender mejor la figura de la Décima Musa, sino también apreciar la extraordinaria capacidad de Octavio Paz para entrelazar historia, literatura, filosofía y crítica con una erudición admirable.

Leer esta obra es adentrarse en el pensamiento de dos de las mentes más brillantes de la cultura mexicana, aunque de diferentes épocas, y descubrir que los grandes libros siguen dialogando con nosotros a través del tiempo.

¿Podemos ver hoy a Sor Juana sin convertirla en portavoz de causas contemporáneas que ella nunca conoció?

Es una obra fascinante.

 

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