Irma Barquet El timbre del despertador ha interrumpido mi calma, es hora de ponerme en marcha, iniciar una vez más la rutina constante sin traicionarla. He despertado pero sin haber dormido, he despertado de una ensoñación. Recordando tus ojos… tus gestos… tu voz. Sintiendo nuevamente tus manos haciendo un voraz recorrido por mi cuerpo, estimulando mis sentidos y obnubilando mi razón, provocando sensaciones mágicas al contacto con tus labios, humedades acompañadas de agitada respiración. No he podido conciliar el sueño, en pocas horas que quedaban antes del amanecer. Tu olor lo llevo dentro, me hace atraerte a mi mente, reviviendo una a una las emociones, exaltando otra vez mi ansiedad. No he logrado caer en el descanso total, sigues presente, llevándome de la ternura al frenesí, del reposo a la agitación, pues he podido abandonarme a tus antojos, en tus brazos. No he conseguido aquietar mi pensamiento que evoca t...