Elaborado por: IRMA A. BARQUET RODRÍGUEZ Uno de mis actores favoritos del cine mexicano, es, sin duda, Tin Tán. He visto muchas de sus películas, en ocasiones hasta las he vuelto a ver y me parecen divertidísimas. Considero que los personajes que representó en su filmografía fueron geniales. Esas parodias que solía interpretar, eran, de alguna manera, el retrato vivo de los mexicanos de esa época y de sus circunstancias. Tenía la gracia de la improvisación y siempre oportuno en sus comentarios, fuera del diálogo marcado en el guión cinematográfico. Con la chispa del albur fino a veces, y no tanto en otras ocasiones. La gesticulación y el lenguaje no verbal que utilizaba, complementaban los cuadros y las escenas, con un toque excepcional. Tin Tán fue la mejor personificación de los “pachucos”, por la influencia recibida de su residencia en la frontera mexicana. Además, la imagen del pachuco estaba muy marginada por la sociedad de los años 40 y 50. El Diccionario Etim...
Irma Barquet / Adriana Anaya Alguien le contó, que la casa de su tatarabuela fue construida sobre los restos arruinados de un recinto donde enclaustraban a personas que se les consideraba poseedoras de ciertos poderes inexplicables, fuera del alcance de todo raciocinio, algo así como facultades demoníacas, a quienes solían aplicarles algunos correctivos, semejantes a torturas, para que confesaran el origen de sus dichos o de sus hechos. En especial, una de las habitaciones de la gran casa, —la que había sido el aposento de su tatarabuela, posteriormente de su bisabuela y, al final, de su abuela—, estaba clausurada, cerrada a piedra y lodo, para evitar que alguien pudiera profanarla. Esa situación estremecía su paz interior. Shujae poseía una belleza misteriosa. Sus ojos color violeta, le daban un toque muy especial a su mirada, con la que atrapaba la atención de cualquier mortal. Su figura, esbelta y refinada, atractiva, provocaba el interés de mujeres y hombre...
Irma Barquet Antonio egresó de la carrera de Contador Público de la Escuela Libre de Comercio, como lo atestiguan sus certificados y su título profesional, fechados entre los últimos años de la segunda década del siglo pasado y los primeros de la tercera. Aquella formación —tejida con constancia— lo acompañaría siempre, incluso cuando la vida lo fue llevando por caminos donde los númer...
Hola Irmita creo que es lo más corto que he leído viniendo de ti, pero muy profundo y reflexivo
ResponderBorrarFelicidades
Como siempre reflexiones y mucho más. Gracias
ResponderBorrarALGO PARA REFLEXIONAR,SALUDOS.
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