LAS LLUVIAS DE JUNIO

 

Irma Barquet

 

Esta tarde es apacible, hermosa porque reina el silencio. Nada lo interrumpe hasta el momento. El sol empieza a teñir de dorados y rojos el firmamento. El viento corre despacio, en un susurro sutil, cómplice de la paz en su abrazo invisible. Pasan los minutos como si no tuvieran prisa. Un leve sonido rompe el sosiego: las gotas de las lluvias de junio que golpetean en los cristales de las ventanas… parecen pequeñas lágrimas del cielo, constantes, de esas que purifican el alma.

Tiempo que invita a atraer los más gratos recuerdos y gozarlos como si fuera la primera vez que se viven, con la sonrisa dibujada en el rostro y la respiración tranquila. Recuerdos que son el refugio del presente como rayos luminosos en el tiempo, guardados en un cofre de tesoros invaluables… con la lluvia como un fondo musical acompasado.

Es posible escuchar, a lo lejos, la voz profunda de algún trueno distraído, sin afectar la intensidad de la purificante lluvia, que limpia el ambiente y se solaza con su paso por las hojas de los árboles y las plantas. Hace lucir el verdor de la naturaleza, provoca el aroma de la tierra húmeda, como una caricia sensorial que trae esperanza de vida y abundancia.

De pronto, el manto nocturno cae para cubrir el infinito en una especie de tul obscuro, con su delicado tejido como si fuera un aura mágica, que da paso a una quietud diferente…

Escampa…

La excelente compañía de una novela romántica que, con su color tan rosa, hace volar la imaginación y despierta todas las sensaciones, en un viaje sentimental cuyo camino es el amor y su destino la felicidad, como si fuera el espejo más anhelado donde arde el deseo de ver la propia imagen, en el subibaja de emociones retratadas en palabras escritas a fuego lento…

La copa llena del mejor vino que pinta de rojo los labios y exacerba el gusto con sus destellos aterciopelados. Su fragancia es como un paseo por un bosque liento en una tarde lluviosa de junio, que envuelve el paladar casi poéticamente y deja un sabor que perdura como un sonoro eco que se percibe sorbo a sorbo.

Se quiebra la calma…

Nuevamente, repiquetean las lluvias de junio…



Fragmento de una imagen: https://www.magnific.com/es/


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