EL CORAZÓN DE MI HERMANO
Irma Barquet Se ha enfrentado a las más cruentas batallas y ha salido triunfante. La savia que estimula su torrente es imparable, implacable, enérgica, corre libremente por sus vías. Le cubre un impenetrable escudo, como un gigantesco castillo fortificado, un coloso, que le hace vencer el temor, como una gran fortaleza, amurallada, poderosa. Por dentro es suave, sutil, dulce, tierno y al mismo tiempo apasionado. Es dinámico, rítmico, acompasado, persigue la sola misión de mantener viva la flama; siempre con la brújula bien puesta, con el rumbo definido, impulsado por ese elemento vivificador que nada lo detiene: el amor. Parece el cofre de un tesoro en el que se guardan sentimientos y emociones de inmenso valor, que abre y cierra en concordancia con la vida. Dispara ráfagas de luz radiante, que ilumina el camino que transita y lo mantiene al alba, dispuesto a afrontar hasta los embates más insólitos. Refugio de su intacta alma, de posesión divina, que solo el Supremo ...